Resiliencia en acción: claves para fortalecerla

Dibujo de mujer caricaturizada, empujando una roca por una pendiente representando resistencia

Thomas Edison es posiblemente el mejor ejemplo de resiliencia en el mundo. Hizo miles de prototipos de la bombilla incandescente antes de que finalmente lograra su objetivo. Y, dado que el prolífico inventor recibió más de 1,000 patentes, es fácil imaginarlo fracasando a diario en su laboratorio en Menlo Park.

A pesar de luchar con el “fracaso” a lo largo de toda su vida laboral, Edison nunca dejó que sacara lo mejor de él. Todos estos “fracasos”, que se informa que son decenas de miles, simplemente le mostraron cómo no inventar algo. Su resistencia dio al mundo algunos de los inventos más sorprendentes de principios del siglo 20, como el fonógrafo, el telégrafo y la película.

Es difícil imaginar cómo sería nuestro mundo si Edison se hubiera rendido después de sus primeros fracasos. Su inspiradora historia nos obliga a mirar nuestras propias vidas – ¿tenemos la resistencia que necesitamos para superar nuestros desafíos? ¿O dejamos que nuestros fracasos descarrilen nuestros sueños? ¿Y qué podríamos lograr si tuviéramos la fuerza para no rendirnos?

En este artículo, examinaremos la resiliencia: qué es, por qué la necesitamos y cómo desarrollarla; para que tengamos la fuerza y la fortaleza para superar la adversidad, y seguir avanzando hacia nuestros sueños y nuestras metas.

La Importancia de la Resiliencia

La resiliencia es la capacidad de adaptarnos y recuperarnos cuando las cosas no salen según lo planeado. Las personas resilientes no se detienen en los fracasos; reconocen la situación, aprenden de sus errores y luego avanzan.

Según la investigación de la psicóloga líder, Suzanne Kobasa, hay tres elementos que son esenciales para la resiliencia:

  1. Desafío – Las personas resilientes ven una dificultad como un desafío, no como un evento paralizante. Miran sus fracasos y errores como lecciones de las que aprender y como oportunidades de crecimiento. No los ven como una reflexión negativa sobre sus habilidades o autoestima.
  2. Compromiso – Las personas resilientes están comprometidas con sus vidas y sus objetivos, y tienen una razón convincente para levantarse de la cama por la mañana. El compromiso no solo se limita a su trabajo – se comprometen con sus relaciones, sus amistades, las causas que les importan y sus creencias religiosas o espirituales.
  3. Control Personal – Las personas resilientes pasan su tiempo y energía centrándose en situaciones y eventos sobre los que tienen control. Debido a que ponen sus esfuerzos donde pueden tener el mayor impacto, se sienten empoderados y seguros. Aquellos que pasan tiempo preocupándose por eventos incontrolables a menudo pueden sentirse perdidos, indefensos e impotentes para tomar medidas.

Otro psicólogo líder, Martin Seligman, dice que la forma en que nos explicamos los contratiempos a nosotros mismos también es importante. (Habla en términos de optimismo y pesimismo en lugar de resiliencia, sin embargo, el efecto es esencialmente el mismo) Este “estilo explicativo” se compone de tres elementos principales:

  • Permanencia – Las personas que son optimistas (y por lo tanto tienen más resiliencia) ven los efectos de los malos eventos como temporales en lugar de permanentes. Por ejemplo, podrían decir “A mi jefe no le gustó el trabajo que hice en ese proyecto” en lugar de “A mi jefe nunca le gusta mi trabajo.”
  • Pervacidad – Las personas resilientes no dejan que los contratiempos o los malos eventos afecten otras áreas no relacionadas de sus vidas. Por ejemplo, dirían “No soy muy bueno en esto” en lugar de “No soy bueno en nada.”
  • Personalización – Las personas que tienen resiliencia no se culpan a sí mismas cuando ocurren malos eventos. En cambio, ven a otras personas, o las circunstancias, como la causa. Por ejemplo, podrían decir “No obtuve el apoyo que necesitaba para terminar ese proyecto con éxito”, en lugar de “arruiné ese proyecto porque no puedo hacer mi trabajo.”

5 Maneras de Construir Tu Resiliencia

La buena noticia es que incluso si no eres una persona naturalmente resistente, puedes aprender a desarrollar una mentalidad y actitud resilientes. Para hacerlo, incorpore lo siguiente en su vida diaria:

  1. Aprende a relajarte. Cuando cuidas tu mente y cuerpo, eres más capaz de enfrentar eficazmente los desafíos en tu vida. Desarrollar un bien rutina de sueño, pruebe un nuevo ejercicio o uso técnicas de relajación física, como la atención plena.
  2. Aprende de tus errores y fracasos. Cada error tiene el poder de enseñarte algo importante, así que busca la lección en cada situación. Además, asegúrese de entender la idea de “crecimiento postraumático” – a menudo las personas encuentran que las situaciones de crisis, como la pérdida de un trabajo o la ruptura de una relación, les permiten reevaluar sus vidas y hacer cambios positivos.
  3. Mantener la perspectiva. Las personas resilientes entienden que, aunque una situación o crisis puede parecer abrumadora en el momento, puede que no tenga un gran impacto a largo plazo. Trate de evitar eventos de soplado fuera de proporción.
  4. Construye tu confianza en ti mismo. Recuerde, las personas resilientes confían en que eventualmente tendrán éxito, a pesar de los reveses o tensiones que podrían enfrentar. Esta creencia en sí mismos también les permite tomar riesgos: cuando usted desarrollar confianza y un fuerte sentido de sí mismo, tienes la fuerza para seguir avanzando y asumir los riesgos que necesitas para salir adelante.
  5. Sé flexible. Las personas resilientes entienden que las cosas cambian, y que los planes cuidadosamente hechos pueden, ocasionalmente, necesitar ser modificados o desechados.