Viajar solo nos es tan raro como se podría pensar, si bien últimamente está teniendo más auge, también es una forma de descubrir el mundo desde otra perspectiva.
Cuando realicé mi primer viaje sola por México, la experiencia no solo fue reveladora, también me rompió varios prejuicios: descubrí que existen destinos seguros, llenos de vida, cultura y personas dispuestas a ayudarte sin esperar nada a cambio.
Si hacer un viaje en solitario por México es algo que ha rondado tu mente o un plan que podrías llevar a la realidad, te voy a compartir algunos tips para que tu experiencia sea la mejor: desde lugares con seguridad, paisajes que valen la pena y lugares donde yo tuve una experiencia asombrosa.
Aquí te comparto cinco lugares ideales para lanzarte a la aventura con una mochila al hombro.

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San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Un refugio bohemio entre montañas y neblina
Este es uno de mis pueblos favoritos y seguramente el de muchos también. La primera vez que pisé San Cristóbal, lo hice sin ningún plan. Solo sabía que quería caminar por calles empedradas, leer en una cafetería con jazz de fondo y tomarme un tiempo para pensar. Este pueblo mágico tiene eso y más.
Lo que lo convierte en uno de los destinos seguros para viajar solo es su comunidad multicultural, una mezcla de locales, viajeros y extranjeros que han hecho del lugar su casa. Aquí te sientes acompañado, incluso cuando decides no hablar con nadie en todo el día.
Por qué es seguro:
- Alta presencia de turistas todo el año.
- La ciudad es pequeña, fácil de recorrer a pie y con buena iluminación en el centro histórico.
- Cuenta con oferta turística responsable y guías certificados.
Ideal para ti si: te interesa la fotografía, la espiritualidad, la cocina local y las caminatas lentas por mercados y museos.
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Mérida, Yucatán
La ciudad blanca y sus calles tranquilas
Mérida está teniendo un apogeo en los últimos años, que no sabía había visto en mucho tiempo. De pronto se volvió un destino ideal para quienes buscaban salir de la ciudad para vivir en otro lado y sobre todo, como destino turístico nacional. Y no es por poco, Mérida ha sido reconocida como una de las ciudades más seguras de Latinoamérica. Aquí la vida corre despacio, el calor invita a la siesta y la comida yucateca se disfruta mejor sin prisas.
En mi visita, me sorprendió lo fácil que era integrarme a las actividades culturales: desde clases de cocina, clases de arte, talleres y hasta paseos nocturnos gratuitos organizados por el ayuntamiento. Además, si eres mujer viajando sola, notarás que la ciudad promueve campañas de respeto y visibilidad femenina en el espacio público.
Por qué es segura:
- Bajo índice de criminalidad comparado con otras capitales mexicanas.
- Policía turística y aplicación móvil de asistencia.
- Habitantes amables y abiertos al diálogo con visitantes.
¿Lo mejor? Estás a un paso de playas como Progreso, cenotes poco turísticos y zonas arqueológicas impresionantes como Uxmal.

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Guanajuato, Guanajuato
Un laberinto colorido para perderse (y encontrarse)
Una de las ciudades más románticas, a mi parecer. Pero no por eso debe de visitarse siempre en compañía. Guanajuato es una ciudad que se camina. Las calles suben, bajan, se bifurcan y te invitan a perderte sin miedo. Cuando viajé ahí, tenía la intención de escribir y desconectarme del ruido del mundo. Lo logré.
Uno de los motivos por los que este destino es ideal para viajes en solitario es que su gente se toma el tiempo para conversar, darte una dirección o recomendarte una buena torta de carnitas. El arte se respira en las calles y la vibra estudiantil aporta mucho a la escena nocturna.
Por qué es seguro:
- Movimiento universitario constante que le da vida y dinamismo.
- Transporte público accesible y zonas céntricas bien cuidadas.
- Gran presencia de eventos culturales durante todo el año.
Tip viajero: Hospédate en una casa antigua adaptada como hostal. Las historias que escucharás en las cocinas comunitarias valen oro. Y por supuesto, no te olvides de comer un buen plato de enchiladas del portal, un helado o la famosa pasta con atún de los portales.

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Valle de Bravo, Estado de México
Silencio, bosque y una dosis de adrenalina
Un pueblo que ofrece una experiencia mística, ensoñadora y muy tranquila. Valle de Bravo tiene algo mágico que es difícil de describir. Tal vez sea la sensación de despertar en una cabaña entre árboles y ver el amanecer reflejado en el lago. En este lugar se combina naturaleza, deporte y momentos de introspección en cantidades iguales. Tú decides cómo pasar el tiempo. Me atrevería a decir que es el lugar donde más he logrado desconectarme del celular (y eso no es poco decir).
El parapente (una actividad sólo para los más aventureros), el kayak, las caminatas por Monte Alto y las tardes en Avándaro lo convierten en una excelente opción para quienes viajan solos, pero no necesariamente quieren quedarse quietos.
Por qué es seguro:
- Buena infraestructura turística y patrullajes constantes en zonas de alto tránsito.
- Comunidades organizadas en torno al turismo ecológico.
- Espacios diseñados para viajeros independientes.
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Mazunte, Oaxaca
Un rincón costero para la pausa consciente
Quizás una de mis playas favoritas en toda la República Mexicana. Mazunte definitivamente no es tu típica playa llena de turistas, es de esos lugares donde el tiempo parece estirarse y el alma se acomoda. Yo llegué ahí buscando mar y terminé encontrando comunidad. Es pequeño, con calles de terracería y una energía que te abraza apenas bajas del autobús.
Si lo tuyo es el yoga, los atardeceres, el mezcal artesanal y los desayunos lentos, este es tu lugar. No necesitas grandes planes: la playa, el sonido de las olas y el calor del sol se encargan del resto.
Por qué es seguro:
- Su tamaño lo hace fácil de recorrer y familiarizarse con rapidez.
- Turismo lento y respetuoso como forma de vida.
- Red local de hostales y espacios colaborativos que apoyan al viajero independiente.
Recomendación: Gracias a que se volvió popular entre los europeos y otras personas internacionales, puedes aprovechar para comer casi cualquier tipo de comida, desde fetuccini Alfredo asombroso hasta tasajo local, una maravilla para comer bien.
Viajar solo no significa estar solo. A veces, es la mejor forma de abrirte al mundo sin filtros ni distracciones. México es un país lleno de contrastes, sí, pero también de rutas que te permiten experimentar la libertad con responsabilidad. Estos destinos seguros no solo destacan por su belleza, sino por ofrecer experiencias reales, humanas y profundamente transformadoras.
Por cierto, no te pierdas los próximos artículos donde te llevaré por la gastronomía local ideal para quienes viajan con apetito y alma de explorador.